Cuarenta (40) Días

Hoy cumplo 40 días confinada atendiendo las medidas por la Pandemia que estamos viviendo.

He convertido este tiempo tan inusual e inesperado en un reencuentro con muchas cosas. Cuarenta días de despertarme sin el afán de tener que salir a luchar con el tráfico de la ciudad, ahorrándome cada día al menos dos horas atrapada en mi automóvil. Cuarenta mañanas sin tener que pensar qué ropa usar, cómo me quedará el secado del cabello o el poco o mucho maquillaje del día. Seis semanas de desayunar, almorzar y cenar en compañía de mi hijo y mi hermana balanceando nuestros alimentos, conversando tranquilamente y en muchas ocasiones regalándonos uno que otro antojo. Las primeras semanas fue un reto manejar mi horario laboral, más extendido que antes, junto con las tareas propias del ama de casa que no cuenta con la ayuda de quien siempre organizó la casa, la ropa, el aseo, la cocina…sí una cocina que como por arte de magia dura organizada máximo 2 horas.

Hoy no me preocupa que la sala y el comedor estén convertidos en un multiespacio de aula virtual, gimnasia, grabación de videos y área social o que el balcón albergue los zapatos, los guantes, las caretas o bolsas de mercado que han tenido contacto con el mundo exterior. Estamos saludables, tranquilos, aprovechando cada uno a su manera este tiempo que Dios y el Universo nos ha regalado para aprender y ser mejores. Y eso es lo realmente importante.

Cuarenta días después de haber iniciado este experimento en mi vida, tengo una percepción más valiosa del tiempo, del esfuerzo que hacen otros para entregarme un informe, del significado de estar verdaderamente ahí para quienes son parte de mi día a día, de lo útil que es respirar para llenarme de paciencia y de la paz que observar la lluvia cayendo en el parque o escuchar el canto de los pájaros trae a mi espíritu.

Hoy más que nunca vivo en el Aquí y el Ahora, no me preocupo por visualizar más allá del día a día, me concentro en mí, para que un día cualquiera, cuando todo haya pasado, yo salga al mundo exterior siendo un mejor ser humano, para que mi cambio también cambie al mundo… ¡Para qué más!!


Una respuesta a “Cuarenta (40) Días”

  1. Durante la cuarentena he evidenciado una ley de equilibrio que se evidencia en varias dimensiones. En la medida en que la distancia fisica se impone entre mi y algunos de mis seres amados, nuestros corazones estan aun mas cercanos. Sin la posibilidad de salir de paseo, simplemente salir al jardin de la casa en un dia soleado y sentir la brisa tibia es una ocacion para agradecer. Los momentos de soledad han sido maravillosas oportunidades para reconocerme, redescubrirme y reorganizarme.

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